Sergio Holas Véliz,
nace en Valparaíso, Chile. Ciudadano de la lengua castellana e invitado en
la inglesa. Vive desde 1988 en Brisbane, Australia. Ha sido profesor de
Lengua castellana y Literatura Hispanoamericana en la Universidad Católica
de Valparaíso, Chile (1980-1988), Auckland University (1995-1997),
Canberra University (1997-2000), y actualmente enseña en The University of
Queensland. Ha publicado Racionalidad e imaginación, Transposiciones de la
mente y el cuerpo en los cuentos de José Donoso (Madrid: Pliegos, 2001)
Hay selección de su poesía en las revistas electrónicas Letralia
(Venezuela) y Babab (España), como también en la revista El espíritu del
valle (Chile) y Social Alternatives (Brisbane, Australia).
A. POEMAS ANTE EL ESPEJO (1983-1988)
¿Recuerdas?
a
Salvador Elizondo
I
Un movimiento de concentración
una tensión muscular
gira en su índice hacia la yerta
la abre rosa
ella osa
agitando sus pétalos
la mano y el blanco
entonces se inicia
viaja hacia su ello
pronuncia el nombre indefinible
se ahoga casi muere
luego
nuevamente el silencio
agotado en su frente
ente que se mira
mirarse
II
El ojo de Sade o la lectura
Cuando el ojo ése
jactándose de la diferencia arrecia
sobre los campos su aprobio
nos vemos en esa mefistofélica
pupila que nos acusa de su acto
permitirnos la carcajada inmisericorde
cordura que nos tima
imán que nuestros tintes
en abertura agota
aventura que del reloj rehuye
para entregarnos a la mísera
aceptar que no hay aire
que nos daña
que se corre irritando la textura
ésta que usted mira ignorante
alelado
cuando me comienzo a descuajaringar
encima de sus narices
sobre sus pies despavoridos
ante esta rasgadura mi grito
cercenado por sus manos
III
Gestos
Se jacta ésta de su vacío a veces
otras el movimiento se juega a la inversa
traza en el tormentoso cielo del encerado la sentencia lezama
muchas es sólo la agitación
improntu del músculo
gesto fantasmal
acta de un temblor que desea
lo oscuro
es la noche que se descuajaringa
quiebra su voz
cumplimiento del acto
ésta busca de otro movimiento
entonces un vacío quiere explicarse por otro
se pretende mentira y habla
para imponer orden
IV
Poesía
Luego de volcarse en toda su acuosa memoria
cierra la cueva
y permite a sus ojos el reparo
la lágrima que cae lava
semidesnuda sobre el oído
trastabilla temblor por unos segundos
que no son más que el pestañeo
y cae mugre sobre la lengua
ceniza volcánica
para ansiar el descaro.
V
Diana
para Milent
Usted es casi
no significa esto que se cuaja en el aire
herida no,
simplemente es casi un sonido
canto o carcaj
al que tiende su f(l)echa
tan breve e imperceptible fuga.
VI
Loca lectura
Ahora
en este tejido
arácnido me agito sobre mi propia máscara
quejido que permite
el usufructo temido
el goce de los propios restos
¿locura y lectura?
