Recuerdo
muy bien lo que paso esa fatídica mañana de martes en mi ciudad. La
recuerdo como si fuera ayer y tan solo fue ayer, las noticias de la radio,
mi madre prohibiéndome ir al colegio y siguiendo instante a instante los
acontecimientos. Que era cierto que el golpe venia, ya era una verdad a
gritos. En una reunión local de la Democracia Cristiana, un mes antes
del golpe, el
entonces diputado DC Carlos Dupre le pidió a los dirigentes locales
guardar el secreto, pero debían de prepararse porque vendría un alzamiento
militar entre el 9 y el 12 de septiembre. Como lo sabia el? Hay alguien
vivo que recuerde aun esa extraña reunión, y sus palabras, Como sabia eso
el? La conspiración contra la democracia estaba en su etapa final.
Los
autodeclarados defensores de la moral, la propiedad y las buenas
costumbres y los pagados para hacer terrorismo y crear violencia, se
habían aliado para echar abajo un gobierno legitimo, elegido legalmente,
para después imponer una dictadura que beneficiara al sector social que se
veía amenazado en sus privilegios con el gobierno de Salvador Allende y
las reformas sociales que impulsaba.
Solo hoy podemos
mirar el pasado y reconocer la verdad entre media tanta mentira, sangre y
barbarie. En Chile este aniversario ha estado marcado con reflexiones de
ambos lados, con personeros del gobierno de Lagos y la oposición, quienes
buscándole las cinco patas al gato continúan tratando de justificar lo
injustificable.
La verdad es que
la dictadura militar chilena encabezada por el delincuente internacional
llamado Augusto Pinochet ,destruyo finalmente y tal vez por mucho tiempo
las fibras esenciales de la sociedad chilena; la confianza, la creencia en
la democracia, la solidaridad como valor fundamental de las relaciones
humanas. Todo ello más mucho más también perecieron en el bombardeo de La
Moneda.
Hasta hoy, los
verdaderos culpables aun se mantienen impunes y los políticos, tecnócratas
de corazón, han obviado intencionalmente lo que una vez Bill Clinton mismo
reconociera
“acciones de las
cuales nuestro país (USA) no debieran sentirse orgullosos" cuando se
refería directamente sobre el apoyo dado a la conspiración contra Allende
y a la dictadura de Pinochet.
La celebrada
periodista Patricia Verdugo, en su libro mas reciente " Como la CIA ayudo
a matar a Allende" relatad en las mismas palabras de sus actores , como
por ejemplo, en las confesiones de Orlando Sáenz, quien durante la gestión
de Salvador Allende era Presidente de la SOFOFA (Sociedad de Fomento
Fabril), una agrupación patronal y ultraderechista, cobraba en cuentas
binominales, los pagos mensuales hechos por la CIA, aprobado por Kissinger
y Nixon,de dineros que después eran consignados a personeros del Partido
Nacional, El Mercurio, el finao Jaime Guzman, la organización terrorista
Patria y Libertad, y, oh vergüenza total, a individuos claves de la DC
chilena. Este dinero era la ayuda concreta que el Pentágono ponía a
disposición de la derecha chilena para subvertir el orden establecido y
crear una situación de caos político y social, que les ayudaría para crear
el montaje del 11 de Septiembre.
De todos estos
personajes semi patéticos y vergonzosos,-algunos de los cuales hoy se
golpean el pecho- nadie estuvo a la altura del momento, poniéndose al lado
de los criminales para después justificarles. La excepción fue de quienes
combatieron y lucharon contra esta fragante violación de la soberanía y la
paz social, como la figura de Salvador Allende que aquella mañana, en
medio del bombardeo y las balas, se puso al frente de un puñado de
combatientes a defender el ultimo bastión de dignidad nacional, La Moneda,
inmolándose para dejar un ejemplo de integridad y convicción.
Tanto tiempo ha
pasado, cuanta sangre ha recorrido, cuantos gritos de tortura se
escucharon en estos anos, cuantas fosas comunes fueron abiertas para
esconder los cuerpos que quisieron ocultar, cuanta mentira han dicho que
las generaciones futuras tendrán un arduo camino para dilucidar la verdad
entremedio tanta hipocresía.
Lo mas
importante, creo yo, es indicar y señalar las responsabilidades donde
correspondan y reestablecer la figura de Salvador Allende y los miles de
chilenos asesinados , torturados, exiliados, exonerados porque ellos son
la verdadera semilla de la nueva historia, la historia que nace de la
justicia y la dignidad.
Esteban A Espinoza