ALAI-AMLATINA, 09/05/2003, Río de Janeiro.
El mundo está quedando cada vez más pequeño. La especie "homo
sapiens/demens" ocupó y, en parte, depredó ya el 83% de todo el
planeta. Las relaciones entre las personas y las culturas se vuelven
inmediatas. ¿Cómo limitar la lucha de los egos y los intereses
particulares que se sobreponen a los colectivos? ¿Cómo elaborar un
consenso básico que nos permita estar juntos? ¿Cómo convivir con un
mínimo de paz?
Dos posiciones sobresalen, una de la escuela "realista" y otra de
la escuela "ético-idealista". La escuela "realista" es representada
por Samuel P. Huntington, un renombrado científico político de Harvard
y ya citado por nosotros. En su famoso libro "El Choque de las
Civilizaciones", con gran recopilación de datos y reflexiones,
sustenta la tesis de que, inexorablemente, vamos al encuentro de un
choque global de civilizaciones. Al final será el Occidente contra
todos los otros. Ocurrirá, según él, una fantástica devastación de la
biosfera y de las riquezas de las naciones. El escenario dramático que
diseña al final de su libro nos hace pensar en la frase de Einstein:
no sé como será la tercera guerra mundial; solamente sé que la
siguiente será con piedras y palos.
La posición "ético-ideal" es representada por Hans Küng, teólogo
alemán católico, compañero de tribulaciones, pues también sufrió
grandes censuras del Vaticano. En su ya clásico "Una ética global para
la política y la economía mundial" sustenta la tesis inversa: o
establecemos un diálogo entre todas las religiones y culturas,
buscando puntos comunes, o entonces vamos al encuentro de un desastre
nunca antes visto. Su tesis es: "Sin paz entre las religiones, no
habrá paz entre las naciones".
¿Por qué comenzar por las religiones? Por una simple constatación:
hoy las principales áreas de conflicto tienen subyacente una cuestión
religiosa. Además el propio Huntington en su libro reconoce que "en el
mundo moderno, la religión es una fuerza central, tal vez la fuerza
central que moviliza a las personas. Lo que en último análisis cuenta
no es la ideología política ni los intereses económicos, sino las
convicciones de fe, la familia, la sangre y la doctrina, es por estas
cosas que las personas combaten y están dispuestas a dar su vida". No
soy como teólogo que hago esta constatación sino un científico
político de la envergadura de Huntington.
El camino de la paz mundial pasa, por tanto, por el dialogo entre
las religiones. En ese dialogo surgen los puntos comunes señalados ya
en 1970 en la Conferencia Mundial de las Religiones a favor de la Paz
en Kyoto. Pacificadas las religiones -y todavía hay mucho por hacer-
se crea la plataforma para la paz política, fundada en una ética
mínima del cuidado para de la Tierra y de la Biosfera, en la
cooperación universal, en la corresponsabilidad de cara a nuestro
futuro común y en la reverencia de cara al misterio de la existencia.
¿Por qué la propuesta de Huntington es inviable? Porque la maquina
de muerte es de tal orden que ella puede destruir todo y abortar el
futuro de la especie. Ya no podemos hacer más guerras como
antiguamente. Hoy solo contra países débiles como vergonzosamente se
hizo contra Iraq. Pero no se podrá hacer lo mismo contra Rusia y China
que poseen armas de
destrucción masiva. Ahí sería el fin de las civilizaciones. Solo nos
resta dialogar y aprender unos de otros para evitar el choque total y
dar oportunidad a la paz perpetua, tan soñada por el filósofo Immanuel
Kant.
* Leonardo Boff es teólogo.
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