AFILEMOS LOS CUCHILLOS


Tal sacerdote maya al  tope de una pirámide

Dispuesto a tallarle el pecho a una victima asustada

Deshagámonos de nuestras apariencias

En otras palabras  digámonos todo

Saqueémonos las mascaras

Digamos las cosas como son sin aparatos

Deberé descuerarte el rostro para llevarlo colgado a mi cuello

Como un trofeo feo lleno de vacilaciones

No hay dudas hay solo afirmaciones sin respuesta

Algunas inquietudes que no faltan de saltar

Pero como un sacerdote maya en pleno sacrificio

Lo único seguro es que saca el corazón

Afilemos los cuchillos

Como un loco alucinado que se persigue a si mismo

Como la luz persigue a la niebla debajo de la puerta

La verdad es tan serena como es el rocío

que se disipa después de un poco de sol

Escapemos de la escafandra de nuestros propios temores

Rescatemos lo ultimo que queda de nuestra humanidad

Levantemos el esqueleto poco a poco

Y descansemos aunque sea por un instante al borde del abismo

Cuando reanudemos nuestra marcha absoluta iremos solos frente a la muerte

Afilemos los cuchillos

Para marcar este día este instante en la memoria

Antes que de ella solo quede este vacío

Lagunas de pequeñas ventanillas

Por donde pasara nuestra vida desconsoladamente

Por un instante tan solo por este segundo

Quedara grabado en nuestra pobre historia

La profunda herida que llevamos adentro.