Suba al bus y conozca al real Kiwi...
Fragmentos del articulo en ingles de Portia Mao
en Refugee Focus (Agosto/03).

Auckland  es linda porque tiene gente muy tibia y amistosa.
Como soy estudiante todos los días me voy a la Universidad en el bus. Nunca olvidaré lo que pasó
el primer día que traté de volver a la casa en bus.

Como subí al bus equivocado  me bajé en un lugar desconocido.
No podía pedir ayuda porque no había nadie alrededor.

Caminando muy nerviosa por las calles del North Shore al final de la tarde, me sorprendí cuando un
carro paró frente a mí y una señora se bajó a preguntarme “ Are you lost?”

Me explicó que ella me había visto antes en el bus en que ella también venía y al verme todavía cerca
del paradero se dió cuenta de que yo estaba en problemas. Se ofreció a llevarme a mi casa.

Como era mi segundo día en Auckland no podía darle mi dirección muy clara pero ella me presto su móvil
para llamar a mi arrendador.

Como ella no conocía la dirección tuvo que bajarse del carro varias veces y preguntar. Cuando finalmente
llegamos ella me recomendó comprar un mapa porque como era una inmigrante chilena sabía lo difícil que
era para los nuevos ubicarse.

Después me deseó suerte y me dió un abrazo de despedida.

Me dí cuenta de que hay gente de buen corazón en todas partes pero encontrar una buena samaritana el segundo día me pareció extraordinario. Me sentí bien en Auckland desde el principio.

No mucho tiempo después tuve la suerte de conocer a otra buena persona.Esta vez un chofer de bus.
Una mañana apurada me equivoqué de bus otra vez. El chofer me dijo que no me preocupara que podía tomar el
bus a la Universidad en el paradero. Cuando llegamos el chofer caminó conmigo hasta el próximo paradero para que no me confundiera.

A veces he visto choferes que parecen gustar mucho de su trabajo. Me impresionó particularmente un chofer maorí que silbaba y cantaba durante el viaje. Su espíritu positivo era absolutamente contagioso “Gracias a Dios por tan lindo día”, “Enjoy your day”, “Enjoy your work” decía los que iban bajando y se despedían de el.

Había uno con pelo de color verde que era el mas amable, saludando a los pasajeros, ayudando a los ancianos, contestando preguntas de los pasajeros que no hablaban inglés con mucha paciencia.

Los pasajeros también me impresionaron. Un jóven que saludaba, “Hello, aquí atrás quedan  asientos”

Es bonito ver que hay personas bondadosas que se meten en los asuntos de los demás Uno de los episodios mas inolvidables fue el de un día en que teniendo solo un billete de  $20 dólares el chofer estaba corto de cambio pero me dijo que subiera de todas maneras mientras el recolectaba mas cambio. Una señora de nombre Trish me preguntó cuantas monedas necesitaba y las sacó de su monedero... Me emocioné mucho con el gesto y traté de conseguir su dirección para devolvérselo pero ella sugirió que yo podía ser samaritana de otra persona que lo necesitara otro día.

No tengo mucho contacto con neocelandeses pero lo poco que he experimentado en los buses es suficiente para darme  buenas vibras acerca de Auckland.

New Zealand es un país increíblemente hermoso pero lo mejor es seguramente el calor y la amistad de su gente. En mi corazón eso es ciertamente el paraíso.

G
racias New Zealanders por compartir este Paraíso con nosotros.