REVELACION DEL PROGRAMA "TELENOCHE INVESTIGA"


Un sargento del Ejército vendía las armas que debía custodiar
Trabaja en el Batallón 601 de Boulogne, donde hay un depósito de armas secuestradas por la Justicia. Fue filmado mientras vendía seis pistolas 9 milímetros. Ayer fue detenido en su casa de Claypole.

DE LA REDACCION DE CLARIN.


Te las dejo 0 kilómetro", asegura sonriendo el sargento ayudante Tomás Núñez. El militar comparte un café con un hombre en un local de comidas rápidas, y habla de las armas que le va a vender. Son seis pistolas que sacará del Batallón 601, el lugar donde justamente custodia esas armas que la Justicia les secuestró a delincuentes. Lo que no sabía el sargento era que el supuesto comprador tenía una cámara oculta de Telenoche Investiga. Núñez fue detenido ayer.

"En el mercado ilegal de las armas vale todo", dice la voz en off del periodista Juan Miceli al presentar "El Negro, corrupción se escribe con sangre". Ese fue el título elegido del primer informe de Telenoche Investiga que se vio anoche por Canal 13.

Las imágenes muestran a hombres de la Policía, Gendarmería y Prefectura en operativos en los que buscan armas. Se ven calles y villas de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Y también se muestra cómo se obtienen datos de vendedores de armas. Gracias a una cámara oculta se ve un hombre que pide 600 pesos por un fusil FAL y 300 pesos por un pistolón calibre 14 o una escopeta recortada calibre 28.

Pero la historia no termina ahí, todo lo contrario. Telenoche Investiga probó que también se consiguen armas en el lugar donde deberían custodiarse: en las instalaciones de la Agrupación de Arsenales Buenos Aires del Batallón 601. "Se trata de un gran depósito de armas que abastece a los delincuentes", dice Miceli antes de presentar al protagonista de la historia: Núñez, mecánico armero del Batallón 601.

Allí, por un convenio firmado en 1996 entre la Corte Suprema de Justicia y el Ejército, van a parar las armas que se les secuestran a los delincuentes. El objetivo: custodiarlas. El destino final: su destrucción. Núñez está a cargo de la custodia de esas armas. Pero a través de una cámara oculta se demostró que el sargento también las vende.

El lugar elegido para el primer encuentro entre Núñez y el supuesto comprador es un local de comidas rápidas que está a cinco cuadras del Batallón de Boulogne. Núñez explica que antes de vender cualquier arma la "prueba" para comprobar que funcione. También asegura que borra el número de serie grabado en el arma. "Te la dejo 0 kilómetro", dice sonriendo.

Para probar su experiencia en el negocio, Núñez dice que perdió la cuenta de las armas que vendió: "fusiles... no sé... mínimo... 15", asegura. El "comprador" pregunta si puede conseguir pistolas marca Taurus y Browning. Núñez dice que sí y habla de precios: cada pistola cuesta 800 pesos y los fusiles, 1.500. La voz de Miceli agrega que el militar incluso aceptó un auto robado —el Renault Laguna que usa a diario— como pago de 8 o 10 FAL. Y aclara que Núñez no les vende a terceros, que no acepta devoluciones y que nunca pregunta para qué son las armas.

Entonces se produce el segundo encuentro, en el mismo local de hamburguesas. El sargento dice que tiene las armas en el auto. En pleno día, van juntos al estacionamiento. El sargento abre el baúl y saca una caja con seis pistolas 9 milímetros. El comprador le da la plata y Núñez cuenta billete por billete.

Varios días después, el comprador vuelve a ver a Núñez para decirle que una de las seis armas tenía la numeración limada (a las otras el sargento les había hecho desaparecer los números con un taladro). El militar explica que no era necesario usar el taladro. El comprador también pregunta qué significan los números que tienen escritos cada arma con liquid paper. "Es un inventario interno. Es el número del lugar donde se tiran las armas", explica Núñez.

El equipo de Telenoche Investiga entregó las seis armas al Juzgado Federal N° 1 de San Isidro. Así, ayer a la tarde el Grupo Halcón detuvo a Núñez —que es casado y tiene un hijo— en su casa de Claypole. Pasó la noche en la Dirección de Investigaciones de San Isidro. Estará incomunicado por 72 horas y los cargos que se le imputan son: "Tenencia ilegal de armas de guerra, malversación de fondos públicos e incumplimiento de deberes de funcionario público". La pena prevista para estos delitos es excarcelable.

Ayer a la tarde, el Batallón fue allanado por orden del juez federal Roberto Marquevich. Al cierre de esta edición no se había informado sobre los resultados.