Avenida 11 de Septiembre cambia de nombre
En el centro de Santiago y con una atmósfera de misterio, nos juntamos en el histórico restaurante Torre Molinos con uno de los poetas -él prefiere el anonimato- que participó en esta acción, y encendimos la grabadora.
-Háblanos de
cómo surgió y se realizó la iniciativa de intervenir
la Avenida 11 de Septiembre.
"Supimos, algunos meses atrás, que había varias personas
interesadas en hacer lo mismo. Luego, viendo que se acercaba la fecha, les
preguntamos si seguían pensando de la misma manera, y al ver que su
entusiasmo había mermado, tomamos la iniciativa. Daba lo mismo que
actuaran ellos o nosotros: hubiera sido imperdonable dejar pasar la ocasión
sin hacer nada al respecto. Después de varias conversaciones decidimos
intervenir el número 11, sustituyéndolo por huesitos, culebras,
esqueletos de pescado o signos de las SS. De esta manera, el mensaje es más
sutil, más lúdico. Nos da lo mismo que una calle se llame 'septiembre',
pero no '11 de septiembre'. Compramos autoadhesivo negro, lo cortamos y lo
pintamos de acuerdo a las dimensiones de los carteles de las calles. Por último,
vino la parte entretenida: juntarnos a pegar los autoadhesivos. Lo pasamos
bien".
-¿Por que un
grupo de amigos decide hacer esta acción?
"¿Y por qué no? Los participantes son poetas, hay también
artistas plásticos, ingenieros comerciales, estudiantes de diseño,
etc. Fuimos un grupo heterogéneo de alrededor de 15 personas".
-¿Qué
significa para Uds. el 11 de septiembre?
"Una fecha fatídica. No puede celebrarse ese día sin obviar
la coerción física y los vejámenes a que se vio sometido
un gran sector de la ciudadanía. Ninguna cifra económica, por
positiva que se le considere, lo justifica. Quienes hacen fiesta del dolor
de sus compatriotas, muestran un grado de insensibilidad que raya en lo estúpido".
-¿Cuál
es la recepción que ha tenido esta iniciativa?
"Pensamos que nuestra acción es liberadora y se traducirá
en un alivio a las personas, sin importar la tendencia política a la
que se inclinen. Hasta el momento, sólo hemos recibido felicitaciones".
-¿Por qué
hacer desaparecer el 11 ?
"No buscamos hacerlo desaparecer, sino evitar que se constituya en motivo
de festejo. Pensamos que el 11 debe perdurar en la memoria chilena, junto
al oprobio que significará para las nuevas generaciones el saber que
un tipo gobernó a sangre y fuego este país y sus abuelos no
fueron capaces de llevarlo a la cárcel".
-En Chile, la creatividad
ha sido parte de la historia. ¿En que sentido se sienten continuadores,
por ejemplo, de lo que hizo el grupo CADA en los 70-80?
"El CADA fue un colectivo de arte, nosotros somos un grupo de amigos.
No tenemos postulados estéticos ni nos enmarcamos en alguna corriente
política o de otra clase. Si quieres compararnos, hazlo con grupos
de amigos, no con artistas".
-Los poetas que participaron,
¿no deberían dedicarse a escribir poesía?
"Y eso es lo que hacen, según tenemos entendido. De todas formas,
¿acaso no es esto poesía pura y aplicada?"
La Moneda es nuevamente bombardeada
El personaje entrevistado decide mantener en reserva su nombre, debido a que en el país aún la represión se siente fuerte. Nos indica que pertenece al grupo que ha impulsado en el ultimo tiempo las Tomas Culturales. Estas son sus palabras.
-¿Cómo
nace este bombardeo de aviones cargados de poesía?
"Saliendo de lo tradicional y recurriendo a los simbolismos, para darle
a esta fecha una connotación diferente. Primero, habría que
decir que esta iniciativa surge de un grupo que está trabajando en
las Tomas Culturales. Esta es una acción cultural artística.
Se hizo una convocatoria para tratar de responder al mensaje que se trata
de imponer desde el imperio, con esto de las torres gemelas. Nosotros decidimos
mandar un mensaje a La Moneda: lanzamos aviones con nuestros poetas latinoamericanos.
Ahí estaba Gelman, Benedetti, Dalton, Neruda, entre otros. Esa carga
de poesía, de humanismo, de cultura, cayó en La Moneda de una
forma participativa".
-Cuéntanos
de la experiencia de este 11 de septiembre en la Moneda.
"Ese día llegamos a La Moneda luego de varios tirones que se produjeron
y que yo considero buenos. Los socialistas se merecen varios tirones de oreja
por lo poco y nada que han hecho por nuestro pueblo, en estos más de
10 años en que han estado gobernando. Donde las políticas culturales
siguen pendientes y nuestros artistas están empezando a irse, como
es el caso de Nelson Villagra y Tamara Acosta. Nos acercamos a La Moneda toda
rodeada de milicos y carabineros y tiramos los 500 aviones. Nos reímos,
les echamos tallas y lo más importante es que lo pasamos bien".
-¿Por qué
la poesía y los aviones?
"Los aviones cargados de poesía son lo que nos han dejado nuestros
poetas; algunos, muertos, otros vivos. Ellos nos han dejado su carga emocional,
su carga literaria. Nosotros tomamos sus poemas y los pusimos en un avión.
Nuestra idea es que esto genere contradicciones en la sociedad".
-¿Por qué
crees que se están dando este tipo de respuestas creativas en el Chile
del 2002?
"Hay una intoxicación, hay una claustrofobia; son las pocas posibilidades
que hay de expresarse, de canalizar el malestar. Se están buscando
momentos en que uno pueda romper la pobreza espiritual que hay en Chile, de
esquematismos, la frialdad y la propaganda de los medios oficiales. Han aparecido
síntomas tan potentes como lo de Tunick. Hay una búsqueda muy
grande que de repente sale, explota. Los estudiantes son un caso: salen a
la calle con una agresividad, y eso es una interrogante que la sociedad debe
asumir. Yo creo que en el futuro va a haber muchas más expresiones,
explosiones y volcanes que le van a cambiar la cara al país"
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